Seguridad en verano con bebés

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Cuidar a nuestro bebé es una tarea muy importante que conlleva una gran responsabilidad, y es que nuestros pequeños son muy frágiles y no pueden responder como nosotros en la mayoría de las situaciones que se puedan encontrar cuando estamos disfrutando con ellos de las tan esperadas vacaciones veraniegas. El sol en esta época del año puede dañar considerablemente a nuestros pequeños si los exponemos a él sin tener en cuenta la seguridad en verano con bebés.

A continuación os presentamos unos consejos para que vuestras vacaciones sean más llevaderas y que vuestros pequeños disfruten de ellas evitando lo máximo posible las picaduras, golpes de calor y los chapuzones en la piscina.

 

Consejos de seguridad en verano con bebés

Los bebés en el coche

Es muy importante tener en cuenta que de ninguna manera debemos de dejar a nuestros pequeños solos dentro de nuestro coche ni siquiera por un momento, ya sea en verano como en invierno. Los bebés pueden llegar a morir a causa de de calentarse demasiado en el interior del coche en tan solo 30 minutos.

Normalmente la temperatura corporal se mantiene entre 36º y 37ºC, independientemente de la temperatura que haga en el exterior. Los mecanismos encargados de la regulación de la temperatura corporal en los bebés, no son tan eficaces como en los adultos, por estos motivos: tienen proporcionalmente más superficie corporal (acumulan más calor), su cuerpo contiene más agua y tienen menos autonomía para beber (se deshidratan fácilmente). Todo esto contribuye a un gran riesgo para padecer un golpe de calor en muy poco tiempo, y más grave que en los adultos, pudiendo producir la muerte en muy poco tiempo. Si tenemos a nuestros pequeños con nosotros en el interior del coche, debemos tenerlos bien refrescados e hidratados.

 

El sol y sus efectos en nuestros bebés

Son muchos los niños que padecen de quemaduras solares porque sus padres no llevan consigo productos de protección solar, pensando que posiblemente el sol no les hará ningún daño, pero la piel de nuestros pequeños es muy delicada, muchísimo más de lo que puedas imaginar.

Es muy importante que el uso de cremas solares se convierta en un hábito tanto para los bebés como para los padres y hermanos mayores, aunque vistan con camisetas y sombreros con visera. Lo más recomendable es tener a los bebés alejados de los rayos del sol durante las horas de mayor índice UV, que es desde las 10:00h hasta las 18:00h. Y si los exponemos al sol, debemos de utilizar un protector solar indicado para pieles sensibles de bebés.

 

Las molestas picaduras de insectos

Cuando nos vamos a zonas donde hay mucha vegetación y humedad, suelen haber mosquitos y demás dípteros que pueden provocar picaduras a nosotros y a nuestros bebés. Para ello debemos de vestiros con mangas largas y finas y los pantalones han de ser largos y meter los camales dentro de los calcetines. Hay que revisar la piel de nuestro bebé por buscando manchas negras o marrones, mirar en los pliegues de la piel o el ombligo, ya que ahí pueden esconderse garrapatas.

Las garrapatas tardan menos de 2 días en transmitir las bacterias a través de su mordedura, por eso hay que eliminarlas lo antes posible para reducir en gran medida el riesgo de infección. Para distinguir una mordedura de garrapata con otras de otros insectos debemos saber que se convierte en una erupción roja y circular y puede causar síntomas parecidos a la gripe, esto puede ser señal de una enfermedad llamada Lyme y deberás acudir a tu pediatra lo más pronto posible.

Para las picaduras de otros insectos lava con abundante agua y jabón, y aplicar crema para las picaduras, si ves un aguijón puedes intentar sacar el aguijón con una tarjeta de crédito con mucho cuidado para que el veneno no se esparza más por el organismos de nuestro bebé. Si no te ves capaz de quitársela acude a un pediatra.

 

Los gérmenes y virus en el verano

Los bebés que estén en el proceso de la dentición, tienden a llevarse todo a la boca y es más fácil que contraigan estos gérmenes llamados Enterovirus.

Los Enterovirus son bastante contagiosos, se pueden encontrar en la saliva de nuestros bebés, en los mocos o en las deposiciones (pueden permanecer en las heces hasta 8 semanas después del contagio). Se transmiten con mucha facilidad por contacto directo con el bebé o persona que lo padezca (besos, abrazos, apretón de manos) por los objetos y zonas que haya tocado o por contacto directo con sus heces.

La infección se suele manifestar con síntomas leves (tardan de 3 a 5 días en aparecer) similares a los de un catarro (fiebre, tos, mocos, estornudos) acompañados de dolor de tripa y diarrea. También se puede presentar una erupción en la piel. Ante esto, debes de acudir al pediatra y que te aconseje el mejor tratamiento para tu bebé.

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